Aliviando el dolor de rodilla

En la práctica del Taichí, y en otras muchas disciplinas en las que las piernas pasan mucho tiempo flexionadas como la danza, las artes marciales, el surf o la hípica, el riesgo de desarrollar molestias en la rodillas es muy grande, y depende de muchos factores. Vamos a enumerar, por eso, algunos sencillos consejos para evitar dolores innecesarios y evitar así que se generen procesos degenerativos en el futuro (artrosis, desgaste rotuliano, bursitis, etc.) :

  • La rodilla se flexiona en la linea del pie: Concretamente en la línea del 2º dedo, el que está junto al pulgar. Si bien la rodilla tiene cierto margen de rotación, sobre todo hacia dentro, ese movimiento es tan sólo de seguridad, porque si no ésta podría luxarse con facilidad. Si al flexionar la pierna cargando el peso sobre ella la dirigimos hacia dentro o hacia fuera, incrementaremos la presión sobre alguno de los meniscos, interno o externo respectivamente, con un mayor riesgo de lesión y/o desgaste en los mismos.
  • Que la flexión de rodilla no sobrepase la punta del pie: Aunque esta es un referencia que sin duda habrás oído o leído si llevas tiempo practicando Taichí, tan sólo es una referencia visual que permite calibrar la posición de la rodilla mirándose de perfil en el espejo. Pero la referencia verdaderamente útil tiene que ver con la presión de la planta del pie en el suelo. Si la puntera (metatarsos) soportan más peso que el talón, se tiende a forzar el tendón rotuliano, provocando un dolor muy característico en la parte anterior de la rodilla. Evidentemente, si la rodilla sobrepasa la vertical de la punta del pie, es más probable que esto suceda, pero no hace falta llevar la rodilla tan hacia delante para cargar inadecuadamente el peso sobre ella. Por eso, e independientemente de cuanto se flexione, es fundamental que la presión de talón y puntera en el suelo sea similar.
  • Evitar las torsiones de rodilla con peso en la pierna: En muchos movimientos la cintura pélvica gira al colocar el peso sobre un pierna (como en “la grulla extiende las alas”). Si  no prestamos atención a la rodilla al hacer ese giro, la cintura puede llevarse a esta en su rotación, provocando una torsión contraproducente para meniscos y ligamentos. Cuando giramos el cuerpo, la rodilla de la pierna de apoyo principal ha de permanecer estable, pues es en ese giro donde más comprometidas están las estructuras de la articulación.
  • La extensión completa puede dañar los ligamentos: Sobre todo al ligamento cruzado anterior. Mantener la pierna totalmente estirada hace que los ligamentos se sobre-estiren y que se pueda provocar cierta apertura posterior y/o interna. Esto hace sufrir a estas fibras, hasta el punto de provocar pequeños esguinces. Incluso cuando estamos de pie de forma natural, una ligera flexión es mejor para las rodillas que una completa extensión.

Si bien éstas no son las únicas pautas para que no molesten las rodillas al practicar, sí son las más relevantes y las que más se omiten por parte de muchos practicantes e incluso de algunos monitores. Si uno ha tenido una lesión específica en la rodilla o padece alguna patología crónica o degenerativa en esta articulación, deberá ser muy escrupuloso y preciso a la hora de corregir estos aspectos, pues su consecución puede ahorrar innumerables lesiones e incomodidades.

Mucha gente, tras practicar unos meses Taichí, lo acaba dejando por dolores en las rodilla, y esto es debido a que los instructores no hemos sabido corregir adecuadamente alguno de estos principios.  Por eso, nuestro compromiso como instructores se basa en estudiar, comprender y aplicar los movimientos fisiológicos naturales del cuerpo humano, en aras de potenciar una biomecánica lo más saludable y precisa, tanto en nuestra práctica como en la de nuestros alumnos.

2018-02-08T15:46:51+00:00

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