Fuerza, intención y energía

Estos son tres términos que se usan habitualmente en la práctica del Taichí, pero cuyos significados varían mucho de unas escuelas a otras, e incluso de unos instructores a otros dentro de la misma escuela. Cuando usas alguno de ellos en las explicaciones teóricas, has de considerar que cada alumno también puede tener una idea preconcebida de lo que significan de forma que a cada uno le llegue una información diferente al oírlos. Es por eso que conviene explicarlos previamente. En “eltai” los definimos de la siguiente manera:

  • Fuerza: Alude a la fuerza física que manifiestan los músculos, y no difiere del uso habitual que hace la gente de este término. Sin embargo, en la práctica del Taichí, el uso de la fuerza no se hace evidente, ya que los movimientos son suaves y la fuerza muscular sólo está en estado potencial. es decir, disponible para ser usada en cualquier momento, pero sin necesidad de desplegarla al ejecutar las secuencias. Al inicio de la práctica, la mayor parte de los alumnos aplican más fuerza muscular de la necesaria para realizar los movimientos, por eso es importante tomar conciencia de ésta para lograr la fluidez y suavidad que requiere el Taichí.
  • Intención: Es básicamente el vector de dirección que adopta cada gesto, especialmente los que realizamos con las manos y con los pies, pero también con el resto del cuerpo. Cada postura y cada transición requieren una intención concreta. Las manos no “vuelan” por el aire sin rumbo fijo, sino que se mueven hacia un destino predeterminado por el movimiento, que aporta una direccionalidad concreta. El objetivo puede ser más o menos evidente, pero ha de existir: la mano no está simplemente posicionada, sino que busca un lugar al que llegar. En la práctica en parejas, la intención está supeditada a la técnica que queremos realizar sobre nuestro compañero, adaptándose a la posición del mismo.
  • Energía: Sin duda alguna es el concepto más usado en el Taichí, y que más mueve a confusión. Es la traducción literal que muchos hacen del término chino “chi” (qi), y cuya definición está supeditada a la experiencia personal que cada uno tiene de este. La energía podría definirse como la consecuencia orgánica que la práctica del ejercicio físico promueve, y que puede sentirse como un aumento de la vitalidad, un mayor bienestar subjetivo, y/o un cúmulo de sensaciones particulares. Estas sensaciones pueden estar relacionadas con la percepción de calor, fruto del aumento de la vascularización sobre todo en zonas periféricas como las manos, y también con la percepción de hormigueo o incluso corrientes eléctricas tenues, por una variación de la conductancia de la piel. Debido a que estas sensaciones son variables de unas personas a otras, la experiencia del “chi” es definida de múltiples maneras.

Estos tres términos se usan a veces de manera similar, de forma que a la intención que se pone en la mano para ejecutar un movimiento algunos le llaman energía. También puede darse que las sensaciones de calor que se manifiestan en la manos se identifiquen con un aumento de la fuerza física, o al menos de la capacidad que pueden haber adquirido las manos para realizar alguna tarea. Lo importante para mí, como instructor, es que mis alumnos sepan a que se alude al usar cada uno de estos términos, procurando no crear ideas preconcebidas sobre lo que se ha de experimentar, y evitando condicionarles sobre los efectos reales de la práctica, que ha de ser algo personal y privado.

2018-09-28T08:09:52+00:00

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