Un sencillo ejercicio de respiración.

El control de la respiración es un factor fundamental en la práctica del Taichí. Si controlas tu respiración, tendrás un mejor control de tu estado de ánimo en cada momento. Por ello, te proponemos un sencillo ejercicio de respiración que puedes realizar diariamente e incorporarlo fácilmente en tu rutina.

 

Paso 1:  Encuentra un rato para estar a solas

Durante el camino al trabajo, en el metro, entre reuniones, antes de comer… Seguro que cada día encuentras algún momento en el que no andas atareada. Olvídate del teléfono, despréndete de tus preocupaciones y aprende a disfrutar de esos breves minutos de silencio.  Son momentos ideales para realizar estos ejercicios.

Tampoco necesitas estar en un spa para realizarlos, y es importante que te acostumbres a practicarlos cerca de cierto bullicio, ya que va a ser el entorno más corriente que encontrarás cada día.

 

Paso 2: Comienza a respirar.

Empieza respirando tal y como lo haces normalmente, y dirige toda tu atención al cómo lo haces. ¿Respiras demasiado rápido, te molesta el estómago, te notas cansada? Entonces, ve poco a poco reduciendo la intensidad de tus respiraciones, hazlas más calmadas pero más profundas. Respira siempre por la nariz, y ve poco a poco dirigiendo tu respiración al abdomen. Mantén la espalda recta y relajada.

 

Paso 3: Mejora tu respiración y evita distracciones.

Este es el paso más importante y el que requiere de más paciencia. Ahora que tienes la conciencia puesta sobre tu respiración, trata de ejercitarla. Lleva lentamente todo tu aire al abdomen, hincha la tripa sin hacer sobre esfuerzos y mantenla unos 5 segundos. Ahora, suelta el aire lentamente y mantente unos segundos sin aire. Puedes cerrar los ojos si te ayuda a concentrarte. Cuando estés cómoda con esta respiración y no tengas fatigas ni sofocos, intenta todo el proceso lo más lento posible. Tu respiración debería ser como el terciopelo, sólo se disfruta cuando la palpas lentamente y sin brusquedades.

Al mismo tiempo que practicas esto, notarás que te invaden pensamientos sobre tu trabajo, tus relaciones… Trata de redirigir toda tu atención a tu respiración y evita quedarte mirando a las musarañas. Si te ayuda a concentrarte, puedes contar mientras respiras, pero evita depender de esta ayuda.

Conclusión:

Este sencillo ejercicio te ayudará a mantener tu respiración más calmada y con ello una mayor serenidad ante las situaciones de estrés. Realízalo y evalúa tú misma en qué áreas notas mejoría y cómo corregir aquellos aspectos que más te molestan. Si por ejemplo, notas que tus respiraciones tienen poca profundidad, procura centrarte en dilatar más el abdomen. Si te notas frecuentemente fatigada o sin aire, céntrate en respirar suavemente a un ritmo más calmado.

Lo más importante es el hábito que construyas, que se convierta en una práctica regular en tu rutina y que te ayude a ser consciente del estado de tu respiración en todo momento, para no caer en malas costumbres y corregirlas al instante.

 

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2017-11-28T18:08:14+00:00

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