Frecuentemente encontramos personas interesadas en la práctica del Taichí para mejorar la concentración que nos preguntan sobre la efectividad de esta disciplina. Nuestra respuesta es concisa pero cautelosa: sí, si le dedicas una concentración absoluta. Y es que la práctica del Taichí tiene numerosos beneficios comprobados, entre todos ellos, aporta una mejor concentración.

Un entrenamiento correcto de Taichí exige atención total y constante sobre numerosos puntos: respiración, postura, movimiento… Ello contribuye a una mejor capacidad de focalizar toda tu atención en una sola tarea y todos sus matices, y evitar que tu mente entre en piloto automático.

 

Nuestra mente tiende a procrastinar.

Hay que aclarar que a nuestra mente le gusta trabajar lo mínimo posible y en el máximo número de cosas a la vez. Es un estado de “dejadez” al que tiende naturalmente. Una vez se habitúa a las nuevas tareas que realizamos (trabajos, estudios, idiomas…), mecaniza nuestras acciones y destina el resto de recursos a divagar con todo aquello que nos preocupa, lo que deseamos y otras cosas. A veces todo a la vez.

Esto es algo normal. Por ello, el entrenamiento de la mente o “atención” supondrá trabajar en sentido opuesto a su vagancia natural. Es decir: focalizando toda nuestra atención en una actividad concreta y evitando que se disperse en pensamientos triviales. La concentración se entrena concentrándose, para ser más precisos, y el Taichí es una herramienta fantástica para ello.