tipos de respiración y su utilidad

En la práctica del Taichí se usan diferentes tipos de respiración. Según el objetivo que uno quiera lograr, o el movimiento que vaya a realizar, la opción respiratoria puede variar. Vamos a analizar y explicar brevemente los cuatro tipos principales que practicamos en nuestra escuela, con el fin de entender la utilidad de cada uno de ello.

Respiración abdominal simple

Es un tipo de respiración muy habitual en las prácticas de relajación, y se usa al inicio de la práctica. Consiste, simplemente, en dilatar la parte inferior del abdomen en la inspiración, y dejar que éste recupere su posición natural en la espiración. Sirve para eliminar tensiones y tomar conciencia de la zona pélvica. Con su práctica se minimiza el esfuerzo respiratorio, a la vez que se obtiene un gran aporte de oxígeno. Potencia el uso del músculo diafragma, y permite aprender a asentar la postura en las piernas.

Respiración abdominal intensa

En ella se inspira también dilatando el abdomen, pero al espirar se contrae el mismo hacia dentro, fomentando un mayor movimiento de retroversión pélvica. De esta manera, se canaliza mejor el peso hacia las piernas, y se tiende a enderezar el arco lumbar. Implica un mayor esfuerzo que la anterior, lo que aumenta la actividad vascular en la zona lumbo-pélvica, aumentando la temperatura general del organismo. La contracción del abdomen puede ir acompañada de la contracción del perineo, lo que tonifica el suelo de la pelvis. Es una de las más usadas para subir el nivel de energía corporal, y le aporta a la práctica del Taichí una mayor intensidad muscular.

Respiración invertida

Como su nombre indica, esta respiración se produce al revés de la abdominal. En ella se inspira contrayendo el abdomen y el perineo, y ambos se relajan en la espiración. No se trata de sacar pecho al coger aire (respiración torácica), sino de crear un empuje ascendente desde el abdomen hacia la cavidad torácica, lo que abre las costillas lateralmente. Se usa en posiciones que buscan crear una tensión interna para provocar una relajación posterior más intensa. Es decir, acumulamos las tensiones al preparar el movimiento, y las liberamos cuando lo realizamos. Se usa a menudo en los movimientos explosivos y repentinos, que se ejecutan al soltar aire, y que precisan que no quede ninguna tensión en el tronco cuando se realizan.

Respiración combinada

Una vez que se dominan las anteriores se puede pasar a trabajar la respiración combinada. Ésta consiste en dividir cada fase respiratoria en dos subfases, de manera que: Al inspirar comenzamos dilatando el abdomen, y al final de la inhalación lo contraemos; al espirar mantenemos la contracción al inicio, y al final de la exhalación lo relajamos. El tiempo que se emplea a cada subfases varía según el movimiento que se está realizando y la intensidad del mismo. Si bien requiere una concentración mental más elevada, sus beneficios son mucho más intensos, ya que sirve para realizar una respiración mucho más completa que implica el diafragma y los movimientos de las costillas. A su vez, facilita la adquisición de un control interno más fino, que es la base de trabajos avanzados en Taichí y Chikung.

Si bien estos tipos de respiración no son los únicos, son los más usados y la elección de cada uno de ellos depende de varios factores: el movimiento realizado, la intensidad que se quiera dar, la época del año, la temperatura externa o a la que se quiera llevar el propio organismo, etc. Pero como toda práctica, su dominio de cara a lograr sus beneficios internos requiere constancia y conciencia.

2019-03-11T10:23:00+00:00

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